Guías
¿Cómo apoyar a un compañero cuando se equivoca?
Cómo reaccionamos ante el error de un compañero define la cultura del equipo. Un caso real, siete pautas prácticas y qué dice la investigación sobre seguridad psicológica y aprendizaje.
¿Sabemos apoyar a nuestros compañeros cuando se equivocan y ayudarles a superar la situación? ¿O nos quedamos atrapados en la crítica y el reproche? Hoy hablamos de cómo reaccionamos ante los errores ajenos, porque muchas veces somos más benévolos con los nuestros que con los de los demás.
Nadie quiere equivocarse, pero todos lo hacemos. Lo que sí podemos elegir es cómo reaccionamos ante el error, no solo el propio sino también el del otro.
Una reunión que se torció
Hace un tiempo, durante un proyecto de implantación de una herramienta, una de las personas que colaboraba vino a una reunión sin haber avanzado nada de lo que tenía que hacer esa semana. Le llamaremos Pablo.
A esa reunión asistíamos varias personas. Una de ellas, a la que llamaremos Ana, insistía en preguntar por qué no estaban hechas las cosas y en señalar lo que faltaba. Con las primeras preguntas quedó claro que era una semana que debíamos recuperar para no salirnos de los plazos.
Pablo se disculpaba. Era consciente de que el trabajo no estaba acabado; habitualmente cumplía, pero esa semana no. Ana insistía e insistía en saber por qué no lo había hecho y en dejar claro delante de todos que no lo había hecho. El clima era tenso e incómodo, hasta que tomó la palabra Pilar.
Pilar no se enfocó en lo que faltaba, porque eso ya lo teníamos todos claro. Se centró en qué había que hacer para recuperar el tiempo perdido. Cuando la reunión terminó, Ana volvió a comentarle que Pablo no había cumplido. Pilar, muy tranquila, le respondió que sí, que eso lo teníamos claro en los cinco primeros minutos, y le preguntó:
¿Cuál era tu objetivo en la reunión? ¿Avanzar, o hacerle saber a Pablo que lo había hecho mal? Todas tus preguntas se han centrado en lo que no se había hecho, no en lo que hay que hacer. Pablo ya era consciente de su error; seguir insistiendo solo hace que se sienta mal. Nadie quiere trabajar con alguien que le hace sentir tonto.
Conviene reflexionar sobre cómo reaccionamos ante el error de los demás y cómo les hacemos sentir. Solemos ser muy conscientes de cómo nos sentimos nosotros al equivocarnos, pero dedicamos poco tiempo a pensar en cómo hacemos sentir al otro. Puedes ser quien señala el fallo, o quien reconoce que hay algo que corregir, lo aborda con respeto y sigue avanzando.
Cómo apoyar a un compañero ante un error
Errar es humano, pero la forma en que reaccionamos ante el fallo de los demás define la cultura del equipo. Saber apoyar a un compañero cuando se equivoca refuerza los vínculos y mejora la capacidad de todo el grupo para recuperarse de los tropiezos.
A menudo, el miedo al juicio impide que los errores se conviertan en aprendizaje. Por eso el primer paso es soltar la culpa y centrarse en la solución.
Siete pautas para apoyar a un compañero
- Mantén la calma y la privacidad. Evita corregir en público; busca un momento a solas.
- Escucha sin juzgar. Deja que explique su versión antes de dar tu opinión.
- Céntrate en la solución, no en el problema. Pregunta «¿cómo lo arreglamos?» en lugar de «¿por qué lo hiciste?».
- Ofrece ayuda concreta. Si puedes colaborar en corregir el error, hazlo de forma proactiva.
- Normaliza el error. Recordar que todos hemos pasado por algo parecido reduce la ansiedad del otro.
- Fomenta el aprendizaje. Analizad qué parte del proceso falló para evitar que se repita.
- Refuerza la confianza. Una vez resuelto, recuérdale sus fortalezas habituales.
El papel de la empatía en el aprendizaje
Un compañero que se siente atacado por un error deja de aprender. Apoyarle con empatía es lo que permite que el conocimiento vuelva a fluir.
Y no es solo intuición. Cuando Google estudió qué hace que un equipo funcione (el Project Aristotle, sobre más de 180 equipos y 250 variables), el factor que mejor predijo el rendimiento no fue el talento individual, ni el cociente intelectual del grupo, ni la experiencia: fue la seguridad psicológica. El concepto procede de la investigación de Amy Edmondson, de la Harvard Business School: la creencia compartida de que el equipo es un lugar seguro para preguntar, discrepar o admitir un fallo sin miedo a quedar señalado.
¿Qué es la seguridad psicológica en el trabajo?
Es, en una frase, sentir que puedes equivocarte sin que te cueste la reputación. Cuando existe, la gente avisa antes de que un problema crezca, pide ayuda a tiempo y comparte lo que aprende. Cuando no existe, los errores se esconden y se repiten. Por eso la forma en que tratamos el error de un compañero hoy condiciona lo que el equipo se atreverá a contar mañana.
Crecer juntos
En Formación San Miguel pensamos que la formación técnica debe ir de la mano de los valores humanos. Apoyar a un compañero cuando se equivoca es, también, construir la red de seguridad que permite a todo el equipo avanzar con más confianza.
Si lideras un equipo y quieres trabajar estas competencias, te puede interesar nuestra formación en gestión de equipos para empresas.